
martes, 13 de noviembre de 2007
miércoles, 7 de noviembre de 2007
jueves, 4 de octubre de 2007
lunes, 1 de octubre de 2007
jueves, 27 de septiembre de 2007
Historia y Leyenda de la Esquina del Águila
Los vecinos del rumbo desconocen cuál fue el origen que le dio nombre a dicha esquina, aunque se cree que se debió a una vieja casa quinta que existía en ese lugar con el nombre del Águila, y que años más tarde fue modificada para ser un salón de baile, motivo por el cual también se le conoció como “La Esquina del Movimiento”.
Existe una leyenda apócrifa al respecto en la que se encuentran datos valiosos. En el año de gracia de 1570 había en las afueras de la villa de Campeche, hacia el noroeste, una finca solitaria. En aquel entonces mediaba entre la población y la hacienda una considerable distancia, ya que se utilizaba como punto de referencia la antigua aldea india, que se levantaba en lo que hoy es el barro de San Francisco, o el caserío que ya se empezaba a formar al poniente de Ah Kim Pech, en donde preferían apostar los españoles. Esto significaba que la finca de nuestro relato quedaba en despoblado, y entre el sitio en que se localizaba y el mar, no existían más que arboledas y estrechas veredas que bajaban a la playa.
En la casa del cuento habitaba un personaje misterioso cuya identidad aún se ignora. Obviamente, los vecinos del puerto se hacían conjeturas acerca de aquel hombre y sus actividades; y ya se decían unos que se trataba de un pirata retirado; otros que de un contrabandista; y aún había quienes aseguraban que el incógnito era un encantador que tenía pacto con el diablo. Sea de ello lo que fuere, en la fachada de la casa quinta, estaba esculpida la imagen de un águila que posiblemente correspondía al blasón familiar del huésped; y por esa causa la gente dio en llamar al ignoto individuo el “Caballero del Águila”.
La tradición ha esculpido la leyenda y ésta recubre la historia con la realidad y las vivencias de un pueblo.
La esquina del águila quizá más leyenda que realidad se fuga hasta nuestros días con nomenclatura barriana.
Existe una leyenda apócrifa al respecto en la que se encuentran datos valiosos. En el año de gracia de 1570 había en las afueras de la villa de Campeche, hacia el noroeste, una finca solitaria. En aquel entonces mediaba entre la población y la hacienda una considerable distancia, ya que se utilizaba como punto de referencia la antigua aldea india, que se levantaba en lo que hoy es el barro de San Francisco, o el caserío que ya se empezaba a formar al poniente de Ah Kim Pech, en donde preferían apostar los españoles. Esto significaba que la finca de nuestro relato quedaba en despoblado, y entre el sitio en que se localizaba y el mar, no existían más que arboledas y estrechas veredas que bajaban a la playa.
En la casa del cuento habitaba un personaje misterioso cuya identidad aún se ignora. Obviamente, los vecinos del puerto se hacían conjeturas acerca de aquel hombre y sus actividades; y ya se decían unos que se trataba de un pirata retirado; otros que de un contrabandista; y aún había quienes aseguraban que el incógnito era un encantador que tenía pacto con el diablo. Sea de ello lo que fuere, en la fachada de la casa quinta, estaba esculpida la imagen de un águila que posiblemente correspondía al blasón familiar del huésped; y por esa causa la gente dio en llamar al ignoto individuo el “Caballero del Águila”.
La tradición ha esculpido la leyenda y ésta recubre la historia con la realidad y las vivencias de un pueblo.
La esquina del águila quizá más leyenda que realidad se fuga hasta nuestros días con nomenclatura barriana.
martes, 25 de septiembre de 2007
Suscribirse a:
Entradas (Atom)









